El paisaje que enseña a respirar.
Volver aquí es volver a respirar. Esta serie es, probablemente, el corazón silencioso del archivo: cuatro años de regresos a la misma sierra, en los que la cámara aprende a mirar despacio. Un burro y un caballo asomando la cabeza sobre la paja. Una niña con gorro de osito mirando el arroyo. Una flor de malva que se levanta del matorral.
El tratamiento en blanco y negro de 2025, más contemplativo, convive con los ocres y los verdes de los primeros veranos: una misma mirada que va ganando en sobriedad. No es paisajismo, tampoco costumbrismo. Es una biografía emocional del sitio al que uno vuelve.